
Hay padres que son tremendos con sus hijos. Y es que deciden darles un limoncito ácido de esos que nos ponen las puntas como escarpias y nos hacen poner (involuntariamente) la cara como si de Hulk se tratara. Y allí está él: papá con la cámara en mano para inmortalizar ese gran momento y… ¡Colgarlo en la red!
Si es que ten padres así y no tendrás enemigos peores. Tú eres un inocente bebé, sentado en la trona, hambriento y a la espera de que te sirvan un gran festín. Y te dan una cosa amarilla, muy vistosa y de aspecto apetecible. ¿Qué será? Si me lo da papá seguro que es bueno y… ¡Zas! En toda la boca. La cosa más asquerosa se halla frente a nosotros.





¡Coméntalo!! 0 comentarios